martes, 10 de julio de 2018

¡¡Sexto Aniversario!!

Hace ya seis años que comencé a escribir Los Fuegos de Vesta con el simple objetivo de llenar mis muchas, aburridas y larguísimas tardes muertas de joven desempleada, de reencontrarme conmigo misma y aquella pasión desbordante que me había impulsado a estudiar Historia, después de recibir más portazos y decepciones que alegrías tras abandonar la facultad, pero ahora, 348 publicaciones más tarde -¡¿cuándo me ha dado tiempo a escribir tanto?!-, puedo decir, con inmenso orgullo, que se ha convertido en mucho, mucho más: aquel batiburrillo bastante caótico de noticias y relatos cortos -bajo el nombre, ahora, de Relatos de la Antigua Roma- dio paso a historias más extensas -la desdichada Aquilia Severa, mi querido Euno, el Rey Esclavo, la valiente Drauca, la olvidada  Claudia Livila...- por las que poco a poco han pasado desde Emperatrices a Esclavos, y comenzó a incorporar además artículos de divulgación -no os perdáis por ejemplo la serie dedicada a Mujer y Literatura o las numerosas entradas centradas en los acontecimientos finales de la República Romana-, diversas biografías y este una nueva sección dedicada a Epitafios romanos

Gracias al blog, pero también al grupo de facebook y twitter, he conocido a personas fantásticas, leído cosas maravillosas y descubiertos lugares inolvidables, que han hecho que mereciera la pena todos y cada uno de los minutos delante del ordenador. Así pues, como los cinco años anteriores, esta no es una celebración exclusiva mía, sino que la quiero compartir con todos vosotros, aquellos que la han hecho posibles, los responsables de esas 512.940 visitas que ya registran Los Fuegos de Vesta, esos 4267 seguidores en facebook -se me salen un poco los ojos de las órbitas cuando veo esas cifras-, 263 en google, 70 en blogger, 2413 en twitter, y, por supuesto, tantos y tantos anónimos que han dedicado aunque fuera un sólo minuto de su tiempo a cada noticia, relato o artículo.

De todos vosotros es sin duda el increíble logro de haber alcanzado, no sin dificultad y algún conato de rendición -primero el máster, ahora el doctorado... admito que este año no he estado todo lo activa que me gustaría...-, estos seis años mucho más que mío, y no hay mejor forma de agradecéroslo que llegar a un séptimo año... y seguir creciendo. Ya sólo me queda añadir:

¡¡LARGA VIDA A LA DIOSA VESTA!!

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