jueves, 24 de agosto de 2017

La muñeca de Crepereia Tryphaena

Hallado durante los trabajos de excavación iniciados en el año 1889 en los cimientos del Palacio de Justicia de Roma y previos a la construcción del Puente Umberto sobre el río Tíber, el sarcófago aún sellado de Crepereia Tryphaena fue descubierto junto al de un muy posible familiar suyo, Crepereius Euhodus, y presentaba un grabado algo tosco en bajorrelieve que aludía a la muerte de su ocupante: tendida en su lecho funerario, con la cabeza exangüe apoyada sobre el hombro izquierdo, la fallecida se hallaba franqueada por quienes sin duda eran sus padres, una matrona velada al pie de su lecho de muerte, y un hombre a la cabecera, ambos manifestando un profundo dolor. El sarcófago no presenta mayor decoración, y en cuanto a la inscripción funeraria (CIL VI 35601) sólo menciona su nombre; todo cuanto sabemos o creemos saber sobre Crepereia Tryphaena, y aquello por lo que es conocida en la actualidad, se lo debemos a su rico ajuar funerario que la acompañó a la otra vida. 

La apertura del sarcófago, que se produjo el 12 de mayo del año 1889, sería realizada en presencia del arqueólogo Rodolfo Lanciani fuera de los depósitos arqueológicos -algo excepcional- debido a su enorme peso -ya que estaba inundado por el agua que se había ido filtrando a lo largo de los siglos-, así como por la enorme interés que el descubrimiento había generado, contando, por tanto, la apertura del sarcófago con gran cantidad de espectadores. Según la descripción de Lanciani, cuando retiraron la tapa del sarcófago, quedaron horrorizados al contemplar el esqueleto de Crepereia, pues su cráneo aparecía cubierto por un largo cabello castaño, que flotaba en el agua. En realidad se trataba de una planta acuática de largos hilos de color oscuro que se había instalado en la parte convexa del cráneo. Añade además que el cráneo estaba ligeramente inclinado hacia el hombro izquierdo donde había una delicada muñeca acostada sobre su omóplato.

La muñeca, de 23 cm de altura y en la actualidad en los Museos Capitolinos, es sin duda el objeto más famoso del ajuar funerario de Crepereia Tryphaena, fue realizada en marfil, si bien originalmente se consideró fabricada en ébano o bien en roble, dada la coloración que presentaba el objeto producto de su contacto prolongado con el agua. El rostro, muy finamente tallado, casi como si fuera un retrato de la fallecida, se encontraba coronado por un complejo peinado, popularizado por Faustina Maior, esposa de Antonino Pío, y Faustina Minor, esposa de Marco Aurelio. Esta referencia nos permite fechar en entierro de Tryphaena a finales del siglo II d.C., pero no más tarde del año 175, fecha de la muerte de Faustina Minor. Frente al cuidado del cabello, la sencillez en la elaboración del tronco y de las extremidades, pero con especial atención a los detalles de manos y pies, parece indicar que la muñeca llevaba algún vestido. Si el torso y la cabeza habían sido elaborados de una sola pieza, los brazos y las piernas estaban articulados, conectados al tronco por pequeños pernos, lo que sin duda es prueba de la consumada habilidad técnica del artesano. La muñeca, además, tenía sus propias joyas, en concreto un anillo en su dedo pulgar con llave, similar al usado por las mujeres para sus cofres de joyas. De hecho, junto a Crepereia Tryphaena, se encontró uno de dichos cofres, con incrustaciones de hueso, marfil y madera de varios tipos y colores y totalmente deshecha por la acción del agua, en cuyo interior se hallaron dos peines finos, un pequeño espejo de acero pulido, una caja de plata para cosméticos, una horquilla de ámbar para el pelo, una pieza rectangular de cuero suave, y algunos fragmentos de una esponja.

Presentes por todo el esqueleto se encontraron además las joyas de Crepereia; a cada lado de la cabeza había unos pendientes de oro con perlas, un collar de oro con treinta y siete colgantes de jaspe verde, un broche de forma oval con una amatista tallada con la representación de la lucha de un grifo alado que persigue un ciervo y en su mano izquierda cuatro anillos de oro. Sin embargo, lo más impresionante se vio cuando el sarcófago quedó totalmente seco. A los lados y en el fondo se encontraron trozos de tela de lino blanca y fina, y una corona dorada de mirto sujeto con un broche de plata sobre la frente. Ambos hallazgos parecen no tener gran relevancia, hasta que se analiza un tercer objeto hallado en el sarcófago: un anillo de oro de diámetro bastante reducido que tenía una placa del mismo material y cornalina, con una piedra central con el nombre de Filetus. Parece tratarse del llamado anulus pronubus, la prueba del compromiso matrimonial entre Tryphaena y Filetus, que habría sido entregado siendo ambos niños, dado el reducido tamaño de dicho anillo. Junto al mismo, de hecho, se halló otro adornado con una piedra de jaspe rojo, de forma ovalada y plana, en la que se grabaron dos manos derechas apretando un montón de espigas, una referencia clara a la confarreatio, la oferta de panis farreus que la pareja hacía a Júpiter en el día de su boda. En este contexto, la corona de mirto que portaba la fallecida habría sido su nuptialis corona.

Todos estos hechos llevaron a Lanciani a proponer que la joven Crepereia Tryphaena había fallecido en la víspera de su boda, siendo enterrada con su traje de novia: una túnica blanca con un cinturón de noble nudo, con el cabello cubierto por flammeum, un velo azafranado que le habría cubierto el rostro y el pelo, dividido en sex crines por la punta de una lanza, materiales todos que se habrían descompuesto a lo largo de los siglos, lo que explicaría los diferentes restos de texturas y calidades mezcladas con los de la ropa blanca. Sin embargo, ¿por qué una mujer a punto de casarse habría sido enterrada con su muñeca? Más aún si tenemos en cuenta que Crepereia Tryphaena falleció con una edad aproximada de 18-20 años -aunque los estudios preliminares le otorgaron una edad errónea de alrededor de catorce años-. La muñeca y las supuestas circunstancias de su muerte nos remiten a la tradición romana de la ofrenda de sus muñecas por parte de la futura esposa en la víspera de su boda a divinidades femeninas como Venus o Diana, una señal del fin definitivo de su infancia y el paso a su nueva vida de mujer adulta y casa. En el caso de Crepereia Tryphaena, al haber fallecido antes de contraer matrimonio, antes de llevar a cabo ese rito de paso que señalaba su salto de la infancia a la adultez, permanecía, a pesar de sus casi veinte años, en estado de niñez.


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IMÁGENES.
Fotografía 1: Muñeca encontrada en el interior del sarcófago de Crepereia Tryphaena
Fotografía 2: Sarcófagos de Crepereius Euhodus y Crepereia Tryphaena, donde puede observarse el relieve presente en este último
Fotografía 3: Anillo con el nombre Filetus hallado en el sarcófago de Crepereia Tryphaena
Fotografía 4: Corona de hojas de mirto dorado con broche de plata hallado en el cráneo de Crepereia Tryphaena

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PARA SABER MÁS: 

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