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miércoles, 19 de marzo de 2014

Tiberio: política interior y exterior

Las relaciones con el Senado.
Republicano por convicción, Tiberio aspiraba a un poder libre del carácter excepcional que tuvo con Augusto, y aceptó el gobierno con el espíritu de un aristócrata que asume una magistratura de forma extraordinaria en el contexto de la leyes republicanas. Preocupado, especialmente, por la definición jurídica de su poder, no aceptó ni títulos tales como “Padre de la Patria” ni honores divinos. Es más, renunció al título de Imperator, de marcado carácter militar, y prefirió ser llamado Princeps, a fin de subrayar los aspectos civiles de su poder y su intención de gobernar en colaboración con el Senado. De acuerdo con esta política, Tiberio transfirió al Senado la elección de los magistrados, solicitó su colaboración a través de los senatusconsulta y lo convirtió en un organismo judicial como tribunal para juzgar los crímenes de lesa majestad, cometidos por sus propios miembros o por el estamento ecuestre. La lex de maiestate, actualizada por Augusto -en la que se condenaban y castigaban todos los delitos de conspiración contra el princeps como crímenes de alta traición contra el Estado- poseía un buen número de aspectos negativos: la acusación estaba en manos de informadores de profesión, los delatores, cuyas denuncias eran objeto de recompensa, y el propios concepto de maiestas era tan impreciso que podía convertirse, en manos de un princeps susceptible, en objeto de terror. La política de Tiberio, empeñada en un programa de colaboración con el Senado, toparía de frente con la realidad monárquica del Estado, apoyada necesariamente en las legiones. Por otra parte, el Senado había perdido su capacidad de iniciativa, convertido en un estamento solo preocupado por preservar su posición. Los deseos de colaboración del príncipe hubieron de convertirse en órdenes y las órdenes generaron enseguida rencores e incomprensión por parte de los senadores.
Política interior.
El principado de Tiberio representa el desarrollo y consolidación de las instituciones creadas por su predecesor Augusto, en especial en la estructura burocrática, el sistema financiero y la organización provincial. Sin duda, el problema más crucial era el financiero -habría dos crisis de este tipo durante el gobierno de Tiberio, en los años 22 y 33-, principalmente por los enormes gastos que exigía pagar a las fuerzas armadas. Ello obligó a Tiberio a emprender una política de ahorro combinada con un aumento de los impuestos provinciales que le volvió impopular en Roma y el Imperio, situación sin duda agravada por una serie de acontecimientos ocurridos en el círculo de la familia imperial: Tiberio había adoptado por imposición de Augusto a Germánico, primer hijo de su hermano Druso el Mayor. Al frente del ejército estacionado en el Rin, emprendió dos campañas, entre los años 14 y 16, para intentar someter la Germania hasta el Elba. Pero los escasos éxitos militares no justificaban los riegos y los gastos de la conquista, y Tiberio hizo regresar a su sobrino a Roma con la excusa de darle una misión diplomática en Oriente. Allí, en el desempeño de su cargo, Germánico entró en conflicto con el gobernador de Siria, Cneo Calpurnio Pisón. Poco después moría en la ciudad de Antioquía y Pisón fue acusado de inmediato de envenenarle. El gobernador sería condenado, pero la viuda de Germánico, Agripina, última nieta de Augusto, acusó del crimen también a Tiberio, y concentró en torno a ella un partido de oposición contra el princeps.
En este contexto, iba a intervenir Lucio Elio Sejano, prefecto del pretorio. De origen etrusco, Sejano concentró en un acuartelamiento dentro de Roma -los castra praetoria- a las 9 cohortes pretorianas hasta ese momento distribuidas por diversos puntos de la capital y con aquello convirtió su cargo en uno de los poderes más decisivos e imprevisibles del Imperio. Gracias a la confianza que en él tenía Tiberio, puso este poder ilimitado al servicio de sus intereses, que se concentraban en hacerse con el poder. Desaparecido Germánico, el más claro candidato a la sucesión era Druso el Joven, el propio hijo de Tiberio; sin embargo, moriría en el año 23, al parecer asesinado por su esposa Livila a instigación de Sejano. Solamente dejaba un hijo de corta edad-Tiberio Gemelo-y por ello el emperador hubo de tener en cuenta a los dos hijos mayores de Germánico, Nerón y Druso III, para la sucesión. Sejano trató de inmediato de profundizar al máximo el abismo entre el emperador y Agripina y sus hijos atacando al círculo de amistades que los apoyaban. Para ello se sirvió de la lex de maiestate y de delatores que involucraron en procesos de alta traición a los principales partidarios de Agripina. Tiberio, amargado, decidió en ese momento abandonar Roma y retirarse a la isla de Capri, dónde, si bien continuó cumpliendo con sus deberes de gobierno acabó por perder su escasa popularidad. Este retiro voluntario significó también un mayor alejamiento entre el Senado y el princeps, mientras su favorito Sejano podía desplegar sin limitaciones su influencia en la política de la capital. Así, logró acusar con falsos documentos a Agripina y a su hijo Nerón hasta lograr que ambos fueran enviados al exilio, dónde murieron; también Druso III, el hijo menor, fue acusado de conspiración, si bien fue retenido prisionero en el palacio imperial a espera de juicio. Pero las acciones de Sejano acabaron por despertar las sospechas de Tiberio. En el año 31, año del consulado del propio Sejano, Tiberio, alertado por Antonia la Menor, viuda de su hermano Druso el Mayor, decide deshacerse de su prefecto. Tras nombrar a Sertorio Macrón para sustituirle, lo envió a Roma con una carta, dirigida al Senado, en la que denunciaba los crímenes de Sejano. De forma inmediata, los senadores reaccionaron con el encarcelamiento y muerte del odiado prefecto. La persecución de los partidarios de Sejano fue despiadada y desató una oleada de terror y caos en la que pereció Druso III de inanición. El anterior fallecimiento de su hermano Nerón dejaba a Cayo, tercer hijo de Germánico y Agripina, y a Gemelo, nieto de Tiberio, como los únicos miembros de la familia imperial susceptibles de ser elegidos como herederos del Imperio. Tiberio aún continuaría a la cabeza del Imperio seis años más, hasta su muerte en el 37. No obstante a partir de la caída de Sejano su retirada a la isla de Capri fue completa y jamás volvió a Roma. En ese tiempo, el Imperio siguió funcionado gracias al sistema burocrático establecido por Augusto, en vez de ser dirigido por un princeps. De hecho, Tiberio ni siquiera realizó ninguna disposición para garantizar una transmisión pacífica del poder a su muerte, sino que en su testamento nombró a Cayo y Gemelo como herederos a partes iguales de su fortuna privada, pero no como herederos.
Las provincias y la defensa del Imperio.
La política exterior de Tiberio se concentró principalmente en las fronteras norte y oriental. En la frontera septentrional del Imperio, a la muerte de Augusto, estallaron motines en las legiones estacionadas en el Rin y Panonia por la gran dureza del servicio y el escaso sueldo. Sus respectivos comandantes, Germánico y Druso el Joven, hijo de Tiberio, lograron reconducir la situación pronto. Más tarde, como hemos mencionado, Germánico condujo dos expediciones entre los años 14 y 16 al interior de Germania, pero Tiberio decidió interrumpir las acciones militares y recurrir en su lugar a la diplomacia. El enfrentamiento entre 2 grandes jefes germanos, Marbod y Arminio -responsable de la desaparición de tres legiones en Teotoburgo bajo Augusto-, desvaneció el peligro de Germania unida frente a Roma y permitió organizar, tras las líneas del Rin y el Danubio la administración de los territorios bajo dominio romano, los distritos militares de Germania Superior e Inferior y las tres provincias de Dalmacia, Panonia y Mesa. Solo en el Bajo Danubio, en el reino-cliente de Tracia, se tuvo que reprimir una sublevación, entre los años 21 y 26, de tribus indígenas. En la frontera oriental, el problema principal seguían siendo el Imperio parto, que Tiberio intentaría solucionar de nuevo por medio de la diplomacia. La desaparición de varios reinos-clientes de Roma en la frontera con Partia decidieron a Tiberio a transformar Capadocia en provincia y anexionar el territorio de Comagene a la provincia de Siria. Pero el problema más grave seguía siendo Armenia, cuyo trono se disputaban reyes-clientes tanto de Roma como de Partia; finalmente, tras diversos enfrentamientos, fue entronizado el candidato de los romanos. En el resto del Imperio, solo conflictos secundarios exigieron el uso de las armas. Destaca en el año 21 la sublevación de las provincias galas provocada por la avidez de sus gobernadores recaudando impuesto, así como la rebelión de las tribus nómadas del norte de África dirigida por Tacfarinas.

* Fotografía 1: Detalle de "Apio Claudio el Ciego entra en el Senado para pronunciar su discurso contra el rey Pirro", fresco en el Senado italiano
* Fotografía 2: "La muerte de Germánico", de Poussin
* Fotografía 3: "El exilio de Tiberio", de Félix Joseph Barrias
* Fotografía 4: "La muerte de Tiberio", de Jean Paul Laurens



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miércoles, 12 de marzo de 2014

Tiberio: el heredero improbable

Tiberio nace en Roma el 16 de noviembre del año 42 a.C., primer hijo de Tiberio Claudio Nerón y su prima Livia Drusila. Perteneciente a una de las familias más antiguas y nobles de la aristocracia romana, su padre, un antiguo partidario de Julio César bajo el que sirvió en numerosas ocasiones, se decantó sucesivamente, tras el asesinato del dictador, por todos y cada uno de los bandos derrotados en la guerra civil posterior: los cesaricidas en Filipos, Lucio Antonio en Perugia, Sexto Pompeyo en Sicilia y finalmente Marco Antonio en Grecia. El Tratado de Brindisi, que supuso la reconciliación momentánea entre Marco Antonio y el entonces Octaviano, permitió a Tiberio -de tres años- y a su familia regresar a Roma en el año 39 a.C. Sería en esa fecha cuando Octaviano convenciera u obligara a su padre a divorciarse de su madre y cedérsela como esposa a pesar de que ésta estaba embarazada de seis meses del que sería su segundo y último hijo, Nerón Claudio Druso. Las fuentes aseguran que este nuevo matrimonio de Livia fue resultado de un enamoramiento repentino del futuro Augusto, pero parece ser que la importancia de la familia Claudia y la supervivencia política de Tiberio padre influyeron también en el enlace. Poco más sabemos sobre la infancia de Tiberio. Al parecer, él y su hermano, Druso el Mayor, fueron educados por su padre hasta la muerte de éste en el año 33 a.C., momento en que marcharon a vivir con su madre Livia y su padrastro. Sería con ocasión de su funeral que Tiberio realizaría su primera aparición pública al pronunciar el discurso fúnebre. También sabemos que en 29 a.C. tanto él como su hermano participaron en el desfile triunfal del futuro Augusto en honor a la victoria en la batalla de Actium sobre Marco Antonio y la reina Cleopatra. Su carrera militar se iniciaría poco después, en los años 26 y 25 a.C., al participar en las campañas del ya Augusto contra los pueblos astures y cántabros del Norte de Hispania. Al año siguiente, tras regresar a Roma comenzaría igualmente su carrera política al ser elegido cuestor, tras lo que Tiberio se dedicó al estudio de las leyes. No sería hasta el año 20 a.C., poco después de su matrimonio con Vipsania Agripina, hija de Marco Agripa y su primera esposa Cecilia Ática, que retomaría otra vez su carrera militar, siendo enviado a Oriente bajo el mando de su ahora suegro con el objetivo de establecer en Armenia un reino-cliente, creando así una frontera que evitara tensiones con Partia. A su regreso, en el año 19 a.C., Tiberio fue nombrado pretor. Sus primeros éxitos militares propios los alcanzaría combatiendo a retios, dálmatas y panonios entre los años 15 a 9 a.C, lo que le permite delimitar el trazado de la frontera norte del Imperio. En el 13 a.C., ocupó su primer consulado y, en torno a ese año nacería su único hijo Druso el Joven.
La muerte de Agripa en 12 a.C. supuso un importante cambio en la vida de Tiberio. No solo elevó a él y a su hermano Druso el Mayor en la escala sucesoria, si no que supuso al mismo tiempo el fin de su matrimonio con Vipsania. Augusto, necesitado de un protector para sus nietos Cayo y Lucio, dos de los hijos pequeños de Agripa a los que él destinaba para la sucesión al Imperio, obligó a Tiberio a divorciarse de su esposa Vipsania para casarle con su única hija-y viuda de Agripa-, Julia. Tiberio, a pesar de que al parecer estaba profundamente enamorado de Vipsania, accedió a esta nueva boda y fue “recompensado” por ello con el mando de los ejércitos de Panonia y Germania. Sin embargo, su segundo matrimonio no fue feliz y de él nació un hijo que murió en la infancia. Todo ello, unido a la muerte de su hermano Druso el Mayor en el año 8 a.C., daría a Tiberio aquel carácter melancólico y huraño con el que las fuentes antiguas le definirían. Tras ser nombrado cónsul por segunda vez en el año 7 a.C. y recibir en 6 a.C. la potestas tribunicia, Tiberio, convertido casi en el hombre más poderoso de Roma después de Augusto, opta no obstante por dejar la política y retirarse como ciudadano privado a la isla griega de Rodas. Las causas de este exilio voluntario no están claras. Según el historiador romano Tácito, fueron motivos personales los que movieron a Tiberio a actuar de esta forma y generalmente se acepta que su marcha se debió a su infeliz matrimonio con Julia y a su papel dentro de la familia, como solución provisional a la espera de que Cayo y Lucio, adoptados ya por Augusto, crecieran y asumieran su función como herederos. Fuera como fuese, la marcha de Tiberio -con Cayo y Lucio aún en la adolescencia, y un Augusto de 57 años sin un inmediato sucesor- puso en peligro la transferencia pacífica de poder. La situación se volvió aún más precaria con la muerte de Lucio en el año 2 a.C. Augusto, a petición de Livia, permitió a Tiberio regresar a Roma, si bien únicamente como ciudadano privado, tras ocho años de ausencia. Durante ese período, su esposa Julia había sido acusada de adulterio y desterrada por su propio padre a la isla de Pandataria -a pesar de ello, Tiberio nunca se divorció de ella-. En 4 muere también Cayo, desbaratando por completo la política sucesoria de su abuelo. Augusto se ve obligado a adoptar como hijos y herederos a su último nieto superviviente, Póstumo Agripa, y al propio Tiberio, a quién impuso a su vez adoptar como hijo a Germánico, hijo de su hermano Druso el Mayor y esposo de Agripina la Mayor, una de las nietas de Augusto. El emperador, a quién nunca agradó Tiberio, pretendía garantizar así que, de una y otra forma, el poder recayera en manos de un miembro de su familia. Pero en el año 7, por causas nunca esclarecidas, Póstumo es repudiado por Augusto y exiliado a la isla de Pianosa, con lo que Tiberio queda como único heredero.
A partir de su adopción como hijo y heredero, momento en que cambia su nombre por Tiberio Julio César, Tiberio comienza una lenta acumulación de poder destinada a preparar y facilitar la sucesión. Ya en el año 4 recibe nuevamente la potestas tribunicia y el imperium maius-máximo poder militar- por diez años. De ellos hará uso en Panonia entre los años 6 y 9 d.C., cuando las exigencias primero económicas y después de tropas para la campaña de Germania alcen a los marcomanos de Marbod contra Roma: Tiberio someterá rápidamente la revuelta y creará dos nuevas provincias: Panonia y Dalmacia, siendo nombrado primer gobernador de la primera. Mientras, en el año 7, se había producido el desastre del bosque de Teotuburgo, en que tres legiones comandadas por Publio Quintilio Varo fueron aniquiladas por una coalición germana liderada por Arminio. Tiberio conseguirá restablecer el poder romano en la frontera con la ayuda de Germánico, por lo que será recompensado con un triunfo y la renovación de la tribunicia potestas por 5 años. Dicho poder le será nuevamente renovado en el año 13, momento en que se convierte en corregente de facto del Imperio junto con Augusto, quién morirá finalmente al año siguiente y será divinizado. Tiberio fue confirmado de inmediato único sucesor por el Senado y se le hizo entrega de todos los poderes detentados antaño por Augusto. El ascenso al poder de Tiberio coincide con la muerte en el exilio de su esposa Julia y Póstumo Agripa, la primera por inanición y el segundo ejecutado. Ambas desapariciones son por lo general atribuidas a Tiberio.

*Fotografía 1: Busto de Livia Drusila
*Fotografía 2: Denario de Augusto con su hija Julia franqueada por sus hijos Lucio y Cayo