viernes, 24 de julio de 2015

Sobre reseñas y críticas: "Antiquitas", de Jorge Cuesta

 
               "¿Podría el pasado reaparecer en la actualidad para liberar al mundo del mal que lo amenaza para, de este modo, reparar sus crímenes y que sus pecados históricos fuesen perdonados?"
Franceso Boldini, Capítulo I

Sobre esta sencilla premisa se asienta la primera parte de la novela "Antiquitas". Para todos aquellos que amamos la Antigüedad Clásica, que hemos pasado horas y horas leyendo sobre ella y que ante la visión de sus ruinas poco menos que enloquecemos, es más que sabido que prácticamente todo lo que conforma lo que se ha dado en denominar "la moderna civilización europea" nace y tiene su origen en la Roma antigua y la Grecia clásica. Jorge Cuesta, sin embargo, nos propone además una interesante vuelta de tuerca: en un presente en que el estudio de las Humanidades está tan denostado y se nos ha intentado inculcar el deber de estudiar "ciencias más útiles", Cuesta propugna que serán precisamente las civilizaciones de la Antigüedad, no los conocimientos científicos actuales, los que nos permitirán construir un futuro mejor cuyos pilares fundamentales habrán de ser el conocimiento, el respeto y la tolerancia. Para lograrlo, debemos renunciar al estudio y análisis frío de la Roma antigua y la Grecia clásica como quién disecciona con un escalpelo un cuerpo muerto para extraer de sus pedazos algún conocimiento, y aceptarlas en nuestro día a día como lo que son, un organismo vivo a partir de cuyo ejemplo poder crecer y resolver los problemas de la época histórica en la que nos encuadramos... si bien no de forma pasiva ni tampoco en solitario.

En un extraordinario ejercicio literario en que se combina a la perfección ciencia ficción y una sólida base histórica, en la que deja ver claramente su formación como Licenciado en Historia y Diplomado en Ciencias Religiosas, Jorge Cuesta nos presenta a Miguel Fernández. Futuro historiador a punto de finalizar sus estudios, nuestro protagonista vive por entero indiferente y ajeno a los crímenes que una peligrosa secta lleva a cabo en las cloacas de Roma hasta que una repentina visión basada en el Libro del Apocalipsis le llama de repente a la lucha en una guerra que ni siquiera sabía que podría existir.

De nuevo, como hemos visto en tantas obras de ciencia ficción y fantasía, un hombre cualquiera, sin habilidades especiales, se ve impelido por las circunstancias a desempeñar un papel de líder y héroe para el que no sabe si está preparado. En esta ocasión, la causa lo merece: una fuerza desconocida de la Antigüedad amenaza el statuo quo presente mediante un ataque directo a las religiones monoteístas que prevalecen en nuestra época, y solamente otra fuerza nacida también de las civilizaciones clásicas puede hacerle frente. Es el duelo definitivo entre la brutalidad antigua que aún hoy nos horroriza y la belleza palpable de sus conocimientos, de su día a día, que no deja nunca de subyugarnos por entero. Un duelo ejemplificado en un simple y contradictorio hecho: las persecuciones contra los cristianos por parte de un paganismo que no tenía problemas en admitir todos los credos. Un mensaje obvio de tolerancia moral y religiosa para el que pocas veces tenemos los oídos atentos.

En definitiva, "Antiquitas" es una obra inusual que nos invita a una profunda meditación sobre varios de los problemas actuales. Aunque su ritmo pueda ser un poco lento; sus diálogos resultan, sin duda, algo artificiosos y por desgracia nos deja a medias con la trama -se trata de la primera parte de una tetralogía-, la combinación entre novela histórica y de ciencia ficción resulta bastante refrescante en un panorama literario tan estructurado y dividido en géneros, más aún cuando renuncia por completo al mero entretenimiento y busca transmitir un mensaje reivindicativo lleno de auténtico cariño por las civilizaciones del pasado. Ahora solo nos queda esperar a la segunda parte.

Para aquellos que queráis adquirir la novela, os dejo los siguientes enlaces:





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada